UNA CONMOVEDORA HISTORIA EN LA PLAYA DE LAS CANTERAS

La historia de Pedro

” Un grupo de chavales de entre ocho a diez años estaba jugando un partido de fútbol. Algunos de los padres seguían atentamente el partido, hasta que un niño se acercó corriendo para jugar con los demás, pero algunos lo increparon para que abandonase el campo y les dejara seguir jugando su partido. Su madre comenzó a gritarle: “Pedro, ven aquí, déjales jugar!”.

Pedro, apesadumbrado, salió del campo y se sentó en una esquina ante la vigilante mirada de su madre. Siguió el partido atentamente, viendo cómo los demás niños se divertían jugando. Iban empatados a dos, y el partido estaba a punto de finalizar.

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No obstante, sus ansias pudieron con él, y Pedro irrumpió de nuevo en medio del campo. Su madre lo volvió a llamar para que abandonase el terreno de juego, pero, a pesar de su insistencia, Pedro no le hizo caso. Los otros niños empezaron a gritarle y a insultarle para que saliese del campo, hasta que se dieron cuenta de que Pedro era un niño con síndrome de Down.

En ese instante se hizo el silencio, hasta que Andrés dijo: “¡Dejadle jugar, va con nuestro equipo!”. Todos lo aceptaron sin más. Andrés era el mejor jugador y tenía una gran influencia en el resto de sus compañeros. La madre de Pedro le preguntó si estaba seguro de lo que estaba haciendo, y Andrés le respondió con un rotundo sí.

Pedro comenzó a correr con sus dificultades de un lado a otro, persiguiendo el balón sin mucho éxito, si bien su cara de felicidad era absoluta. Su madre estaba nerviosa y encantada de ver que su hijo estaba disfrutando en aquellos momentos como cualquier otro niño. El partido llegó a sus últimos minutos y seguían empatados a dos tantos. De repente, el árbitro pitó un penalti a favor del equipo de Pedro. Andrés colocó el balón y se dispuso a lanzar el penalti. Sin embargo, en ese momento se acercó hasta el portero y le susurró algo al oído. Andrés volvió hacia donde estaba el balón, pero en vez de chutar se dirigió a Pedro y le preguntó: “¿Quieres tirarlo tú?”.

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Pedro comenzó a gritar y a saltar de alegría. Su madre no daba crédito a lo que estaba presenciando totalmente emocionada se llevó las manos a la cara, tapándose las lágrimas. Pedro se acercó al balón, chutó con toda la ilusión del mundo y tan fuerte quiso golpearlo que a punto estuvo de no darle. Cuando el portero vio hacia qué lado se dirigía la pelota, éste se tiró hacia el lado contrario y el balón entró en la portería, marcando el gol que significaba el 3 a 2. Sus compañeros comenzaron a vitorear el nombre de Pedro, celebrando el gol. Todos lo abrazaron; se convirtió en el héreo del partido. Sus compañeros y los niños del equipo contrario que se unieron al grupo, lo llevaron a hombros hasta donde se encontraba su madre. Con los brazos en alto, mirando al cielo, Pedro no dejaba de gritar emocionado: “¡He metido un gol!”, mamá, ¡he metido un gol y hemos ganado!”. Probablemente para esa madre fue el momento más conmovedor que vivió con su hijo.

Los padres de los demás niños y todas las personas que presenciaron aquel maravilloso suceso estaban en pie, aplaudiendo emocionados y orgullosos por ese gesto de bondad, de comprensión, de amor y de generosidad.

La madre de Pedro se acercó hasta Andrés, artífice del extraordinario gesto. La mujer no podía articular palabra. Entre lágrimas de felicidad, tan sólo pudo decir un entrecortado y emotivo: “Gracias”.

¿No es ésta, una bonita manera de entender la vida? Ser bondadoso y generoso sin esperar nada a cambio… te hace feliz, te da un corazón más grande y sano….  Un pequeño gesto puede hacer a alguien, muy feliz…   🙂

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9 Comments

  • Responder octubre 6, 2014

    Cau Charmant

    Qué grande Andrés!

    Qué difícil encontrar esa esencia en los niños, intento inculcarle valores a mi hijo para que sea generoso y esta muestra de generosidad me parece brutal!

    Pedro no lo olvidará jamás!

    Un beso Esther!

    • Responder octubre 6, 2014

      Esther Morales

      jajaja ¡¡ Sí, sí ¡¡ Un bravo por Andrés ¡¡ qué poquitos niños hay así… pero cuando hay alguno vale por cientos…. En realidad creo que esa esencia esta impuesta en todos los niños por naturaleza, es la sociedad y algunas cosas que vivimos en nuestro desarrollo, que hacen deteriorar nuestro valor más fundamental y básico que es la generosidad y la bondad … es algo que no sólo ayuda a los demás sino, nos ayuda a nosotros mismos… ya que es difícil mantenerlo en nuestra sociedad… es bueno a veces recordarlo… ¿no? Un besote 😉

  • Siempre me emocionas con tus posts y si además de fondo tienes Gran Canaria ya es para volverse loca 😉

    • Responder octubre 6, 2014

      Esther Morales

      Es que gran canaria fue una fuente de inspiración, y si a los bellos paisajes le sumas que estaba más que relajada… ya tenemos la combinación perfecta… Muchas gracias Noe 🙂

  • Responder octubre 7, 2014

    Silvia Fresh&Wood

    no te lo creerás…siempre doy esa sensación de dura, de “aquí no pasa nada y está todo bien”…pero he leído el post sin saber muy bien de qué iba…y resulta que se me ha puesto la piel de gallina y escribo medio llorando medio riendo (riéndome de mi claro XD)
    los niños pueden ser a veces muy crueles…y otras te enseñan más que cualquier adulto…qué lástima que a veces eso cambie cuando crecen…

    muy conmovedor *

  • Responder octubre 7, 2014

    Silvia Fresh&Wood

    PD: aquí la sensible que va de dura !

    • Responder octubre 7, 2014

      Esther Morales

      UUaaauu Sílvia… pues me alegro que te haya llegado al alma… Aunque la lagrimilla no hacía falta… siempre va bien reír y llorar ¡¡¡ 🙂 Los niños son increíbles… sí
      Un gran abrazo ¡¡¡

  • Responder octubre 7, 2014

    encarni

    Menuda historia, pone la piel de gallina, gracias a Dios si un niño es educado con esos valores rara vez de adulto no tome ejemplo, aunque esta sociedad en la que vivimos se encarga de cambiarle los valores a algunas personas.

    • Responder octubre 7, 2014

      Esther Morales

      Hola ¡ Qué bien verte por aquí 😉 Sí, yo creo que Andrés ya no cambiará… seguro que se convertirá en un ejemplo a seguir… todos lo llevamos dentro, sólo que a algunos les florece más y a otros menos… jiji.. a algunos les perdura más y a otros menos… 🙂

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